Hoy les traigo la reseña del último libro de la saga Oscuros, y como siempre, cuando llego al final de una historia que me gusta, que da un vació en mi. Y no puedo empezar otro libro hasta que no he superado esa sensación. Con el blog, me he dado cuenta que las reseñas me ayudan a superar ese vació. Esto mismo pasó cuando llegué al punto y final de Oscuros mientras sonreía como una idiota.
Llegué al cuarto libro y me encontré con lo mismo. Kate no me defraudó. Mantuvo el mismo ritmo y misterio que anteriormente. El final no me lo esperaba ni en sueños. Fue el broche de oro de la saga; perfecto y no desentonó con la trama global. Estoy acostumbra que otros escritores estropeen toda la historia en el último libro, como Divergente y Los Juegos del Hambre. Pero aplaudo de pie a Kate por no haberlo hecho.
A medida que avanzan en la historia, Luce descubre más secretos sobre ella misma y sus amigos. Tiene nueve días para detener los planes de Lucifer y conocer la verdad. Es una batalla contra reloj, en el que los buenos se ven obstaculizados por los malos.
Igual que en los libros anteriores, la pluma de Kate es sencilla y fácil de leer. También, el comienzo es bueno, el medio aburrido y el desenlace genial. Luce cambia en este libro; se vuelve más valiente y decidida hacia el final. Daniel sigue siendo igual de cobarde y plano que siempre.
Cam se convirtió en mi personaje favorito junto con Arriane, y agradezco que la autora nos diese un spin off de él a finales del año pasado. ¡No puedo esperar a que esté en español!
Sin dudas, recomiendo la saga Oscuros, incluso a personas que no le guste la romántica como a mi.
